De indios y vaqueros. El cine western

Dentro del contexto del cine clásico y del cine estadounidense podemos considerar el western como uno de los géneros cinematográficos fundamentales. El único género originario del séptimo arte, puesto que el resto ya existían en la literatura.

La palabra "western" fue originariamente un adjetivo pero se sustantivó para hacer referencia a las obras que estuviesen ambientadas en el antiguo oeste americano. En castellano, habitualmente para denominar este tipo de películas se usa la expresión “película del oeste” ya que "western" es un anglicismo, y no existe ninguna otra palabra para hacer referencia al concepto que representa.

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Este género poco a poco se fue enfocando hacia la confrontación de los diversos personajes que aparecían en las películas, al estar muchas de ellas ambientadas en territorios inexplorados y salvajes bajo la amenaza continua del ataque de los indios, o en ciudades sin ley en las que los bandidos eran los dueños, por lo que fueron adquiriendo un carácter cada vez más psicológico. Lo normal era también que algunos de esos personajes representasen el bien sin mas, gente que viajaba esperanzada a esas tierras con la utopía de forjar un hogar y vivir en paz, y otros representasen por el contrario el lado malvado, aquellos que se aprovechaban de los indefensos para hacer su propia vida más fácil.

Por eso, por toda esta serie de temas fundamentales y rasgos comunes, no es necesario que una película esté ambientada en el oeste americano para poder calificarla de western.

Se considera que la época dorada del western corresponde fundamentalmente al cine estadounidense de los años 50 y anteriores. Mas tarde, debido en parte a la pérdida de interés del público, se fueron desarrollando nuevas vertientes, a veces dentro del conjunto de los directores más clásicos (por ejemplo el western crepuscular, que suele hablar con nostalgia y romanticismo sobre el fin de esa época) y otras veces “desde fuera”, ya fuese desde otros países (Italia: el spaghetti western, que se centraba en el aspecto más melancólico y autoparódico) o desde la visión de una generación más joven, que introdujo nuevos elementos en el género.

Hacia 1960, la producción de los westerns americanos habían disminuido debido a las tendencias de mercado, y los problemas de distribución, lo que hizo que cada vez cobraran más fuerza en realizarse en Europa.

Entre los años 1960 y 1975, se hicieron casi 600 westerns por parte de varias empresas de producción cinematográfica europeas. Los críticos en muchos casos no tuvieron en cuenta estas películas ya que las consideraban como malas y de un género perverso. En su mayor parte fueron financiadas por empresas italianas, lo que hizo que las denominaran como "Spaghetti Westerns", nombre que se utilizará hasta hoy para etiquetar cualquier western hecho y financiado por cineastas Continentales, ya que los admiradores del género abrazaron el término con mucho cariño.

En Europa, el western tuvo su origen en Francia, con Arizona Bill en el año 1910, pero mas tarde fue imitado en todo el continente.

Los relativamente pocos eurowesterns hechos antes de 1960, fueron en su mayor parte desconocidos por la gente y nunca significaron una tendencia, sobre todo en Estados Unidos, a pesar de que históricamente fueron significativos.

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En Europa Almería se convirtió en la meca de este género. Y aunque este género cinematográfico fue menospreciado por muchos crítticos, a su vez cambió el modo de ver el cine y aún sigue influyendo en muchos cineastas actuales como Quentin Tarantino, Sam Raimi, Robert Rodriguez, John Woo, Alex Cox y tantos otros que tienen como referencia las obras de Leone, Corbucci, Sollima o Castellari.

El director mas destacado del género fue sin duda Sergio Leone, uno de los directores europeos más influyentes y comerciales de los 60, cuyo trabajo significó el nacimiento de un estilo, de un personaje como "El hombre sin nombre", así como del actor que lo encarnaba, Clint Eastwood, y sobre todo el nacimiento de una industria cinematográfica en Almería (ahora casi muerta).

Todos pensamos que el spaghetti western y el western americano son muy similares, sin embargo el primero representa una vida más real, más cruel e hiperrealista donde la muerte, la vida, el bien y el mal están muy unidos.

Leone siempre ha representado de alguna manera siempre un oeste pesimista y por el contrario John Ford presenta el lado más optimista del oeste.

En resumen el spaghetti western fue una suma de rasgos inconfundibles como: lo épico, lo malvado, lo maldito, el polvo, el calor, la música machacona e intrigante de Ennio Morricone, actores casi autistas que dejaban al espectador imaginar y construir la trama: Clint Eastwood, Lee Van CleefEli Walach, personajes carentes de moral, secos, rudos, egoístas, demitologizados ubicados en escenas con momentos terribles.

La mayoría de la películas del Spaghetti western fueron de poca calidad lo que hizo que fuera sinónimo de película b, pero películas como "Por un puñado de dólares", "El bueno el feo y el malo" o "La muerte tenia un precio”, los tres mejores y más celebrados westerns de factura europea, representan sin duda un verdadero arte.

En 1966, Leone dio por zanjada su famosa Trilogía del Dólar con "El bueno, el feo y el malo" y creó un punto de inflexión hacia lo que sería su obra futura, mucho más anclada en la tragedia y en la historia de los Estados Unidos.

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Leone fue siendo cada vez más sofisticado y mucho más complejo temáticamente. Si "Por un puñado de dólares (A Fistful of Dollars, 1964)" y, en menor medida, "La muerte tenía un precio (For a Few Dollars More, 1965)" eran películas irónicas y deliberadamente rudas en su concepción, "El bueno, el feo y el malo" era poseedora de características similares, pero también de toda una nueva temática inconcebible para Leone hasta ese momento: la cínica visión de la guerra, las memorias bíblicas y un depurado estilo visual.

Este director haría más tarde obras como "Hasta que llegó su hora (Once Upon a Time in the West, 1968)" o "Érase una vez en América (Once Upon a Time in America, 1984)".

Pero la increíble transformación artística de Leone no se debió tanto a las imágenes de sus largometrajes sino más bien a la música que las acompañaba y, por lo tanto, a Ennio Morricone, "alter ego" del director italiano y quien mejor supo recoger la esencia de los "spaghetti-western".

Ennio Morricone al igual que Leone no se quedó atrás y evolucionó a pasos agigantados, quien pasó de ser un músico considerado meramente innovador en "A Fistful of Dollars", a todo un artista musical gracias a “El bueno, el feo y el malo”.

Para "Il Buono, il Brutto, il Cattivo", Morricone quiso ser más rupturista y revolucionario que nunca, esta vez nos sorprendió porque las innovaciones se destinaron mas a la calidad que a la cantidad.

Hasta el momento ningún otro compositor italiano había conseguido pasar de uno de sus famosos temas de duelo entre pistoleros a una melodía cálida y trágica a la vez con transiciones tan suaves.

Se trata de una obra redonda y ejemplar en su concepción, una maravilla de la ingeniería musical y uno de los mayores aciertos de esta obra reside en que ningún tema sobra ni tampoco falta.

Morricone decidió potenciar los coros y los temas épicos, en concordancia con lo que la película narraba ya que "El bueno, el feo y el malo" era una película que narraba el viaje de tres hombres de dudosa honradez por tierras americanas en plena guerra de Secesión, los cuales buscaban un tesoro escondido en el cementerio de un pueblo recóndito.

Sin embargo, si "Il Buono, il Brutto, il Cattivo" fue todo un éxito precisamente imagen y música son opuestas, aunque complementarias.

Leone no muestra jamás un solo momento bonito en la película, los protagonistas son desagradables, siempre aparece polvo ysuciedad… pero la oculta belleza de este filme reside en su banda sonora, que se encarga de ejemplificar lo que las imágenes sólo insinúan. Los momentos duros son amortiguados por temas nostálgicos que dejan entrever la humanidad de unos personajes que a primera vista parecen despojados de ella.

"Il Buono, il Brutto, il Cattivo" es una de las mayores obras maestras de Ennio Morricone en particular y de la historia de las bandas sonoras en general. Lo mejor es el tono épico de toda la composición, que casi parece una epopeya moderna. Además, no sobra ni falta nada.

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